Imágenes del más allá: la fotografía postmortem
”La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no somos.” (Antonio Machado)
Como hemos dicho la fotografía es principalmente utilizada para captar nuestra realidad, lo que nos facilita viajar en el tiempo mediante los recuerdos.
La fotografía postmortem tiene sus orígenes en 1839 en la Inglaterra de la época victoriana; este tipo de fotografía se popularizó debido a la alta tasa mortalidad infantil de la época. En el blog Archivos de la historia se plantea con mayor exactitud:
"Es entonces cuando esta práctica pasó a ser la única manera asequible que tenían los familiares de conservar un recuerdo de sus hijos fallecidos (Carrillo, 2014: 9). Además, cabe remarcar que las condiciones salariales de la época no dejaban margen para realizar gastos que se salieran del propio sustento familiar, por lo que muchas familias tan solo podían permitirse fotografiar a sus seres queridos una vez en la vida, y lo hacían cuando ya estaban muertos"
A lo largo de la historia, la muerte ha sido un tema de interés que ha variado en su percepción dependiendo de las generaciones. La fotografía postmortem, en este caso, se nutre de una tradición pictórica y escultórica que se remonta a siglos atrás; donde su base no es más que la eternidad del ser.
Es importante destacar que dentro de este género existen diversas "tipologías" a la hora de retratar. Principalmente podemos encontrarnos con fotografías más descriptivas del ritual fúnebre, como fotografías donde es difunto sea protagonista o integrante de la misma escena creada. Ejemplo de estas puede ser:
- simulando estar dormido:
- ritual fúnebre
Es imprescindible destacar que no podemos analizar acontecimientos con patrones actuales. En ocasiones solemos ser susceptibles con este tema; sin embargo, no podemos olvidar que en ocasiones esta practica era la forma para integrar a determinada persona en la historia familiar. Como se hablara en el blog Clavoardiendo:
"La imagen como sustituto del cuerpo ausente y, su visión como un medio eficaz para el vivo de recuperar el recuerdo del difunto. Esta herramienta psicológica y trascendental da sentido para el vivo a la hora de aceptar la muerte, reconocerla y superarla.”
Aunque en la actualidad estas fotografías no sean muy comunes, nos brindan la oportunidad de reflexionar sobre la fugacidad de nuestra existencia. Al enfrentarnos a estas imágenes, nos confrontamos directamente con nuestra propia mortalidad, descubriendo una belleza peculiar en lo efímero.




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